Elogio del Horizonte (escultura)

Javier Díaz Barrera
Obra:  Elogio del Horizonte
Arquitecto:  Eduardo Chillida (escultor)
Localidad:  Gijón
Ayuntamiento:  Gijón
Año:  1990
Geolocalización:  43.549-5.663
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Descripción del proyecto:
  ¿Por qué una escultura incluida en un catálogo de arquitectura?, no es porque sea una estructura cuando menos interesante, si no porque la obra diseñada por el escultor vasco, crea un espacio único en el Cerro de Santa Catalina, donde ver y oir el mar, hace que sea recordado.El Elogio del Horizonte, inaugurado hace 25 años (9 de Junio de 1990) fue ubicado en ese punto, pero no fue elegido previo al diseño de la pieza. Chillida tenía en mente la idea de la escultura, pero no la pieza definitiva, para ello estaba buscando el lugar idóneo a lo largo de la costa atlántica europea; pero las ubicaciones ideales, eran estratégicas militarmente, por lo que ya poseían algún hito o eran propiedad del propio ejercito. Sin tener lugar escogido, el arquitecto Paco Pol, que en eso momento está realizando la ordenación del Cerro de Santa Catalina, decide presentarle éste paraje a Chillida como posible ubicación. Cuando visitó Gijón, ya con una idea del lugar, lo confirma, debido a su posición intermedia en la ciudad, desde donde se vería todo el borde marítimo de ésta y a la inversa, se vería el monumento desde el borde.

Su construcción es tanto interesante como particular, ya que tras poseer maquetas metálicas reducidas en escala, se decide elegir un diseño para poder acotarlo y realizarlo a posteriori. Llama la atención que las medidas que posee la pieza son números enteros (o casi), solo el espesor no lo es con 1.4m.

Las dimensiones que parecen monumentales pero asumibles (10m de altura y 12m y 15m de diámetros de la elipse), no lo son en comparación con los acantilados y el paisaje que lo rodea. Es aquí donde la relación con la arquitectura es mayor, ya que se aprecia la realización del espacio que muchas veces Chillida plantea (debido a sus estudios de arquitectura).

Con las medidas, ya tomadas, se hace una maqueta a escala 1/1 en porexpan (poliestireno expandido) en una nave industrial de Hernani, para a continuación el equipo de ebanistería de Bereciartúa diseñar todo el encofrado que cubre la pieza, desmontarlo y montarlo de nuevo en Gijón para la ejecución in situ de la escultura. Chillida dibujará pieza a pieza del encofrado junto a los carpinteros. (“Cuando hago un encofrado veo el espacio interior en donde voy a meter el hormigón, me da una sensación de expansión, esa presión que se va a producir, eso de ir de dentro hacia fuera, es una cosa fantástica. Y es el mismo proceso que ha tenido la piedra, pero con un tiempo distinto.”)(1)

La pieza de hormigón (es su última realización en este material), no es de hormigón macizo, lleva una armadura que diseña el ingeniero de caminos Jose Antonio Fernández Ordoñez al igual que el resto de la parte técnica.

Ésta pieza es una estructura que intenta tener el menor contacto con el suelo; que recoge a sus visitantes entre sus brazos y les permite ver el horizonte y escuchar como choca contra las piedras (algo que Chillida no tenía planteado).

 

1.COLLEL MUNDET, Guillem. Relación entre la obra de José Antonio Fernández Ordóñez y de Eduardo Chillida Juantegui. Dirigida por Salvador Tarragó Cid. Minor thesis. Universitat Politècnica de Catalunya, Departament d’Infraestructura del Transport i del Territori, 2005. (página 70)

Omar Ro.Ma.

Reportaje fotográfico: Darío  Vallina
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