Rehabilitación de edificios industriales en la Senda Norte

Foto: Marcos Morilla
Obra: Rehabilitación de edificios industriales en la Senda Norte
Arquitecto: Rogelio Ruiz y Macario Luis González.
Localidad: Bayas
Ayuntamiento: Castrillón
Año: 1999-2000
Geolocalización: 43.584200, -6.026882
Otros Datos:
  Premios:
    Mención V Premios Julio Galán, Santiago 2001 por rehabilitación de edificios industriales en la Senda Norte.
  Publicaciones:
   

RUIZ,R./G.ASTORGA,M. «Rehabilitación de Edificios Industriales en la Senda Norte» en el Libro V Premio Julio Galán 2001, publica Colegio Arquitectos de Galicia, Ourense 2002, pp. 54- 55.

RUIZ,R./G.ASTORGA, M.»Rehabilitación de Edificios Industriales en la Senda Norte, Castrillón, Asturias» en ConArquitectura, Nº8, Madrid Junio 2003.

RUIZ FERNÁNDEZ, ROGELIO «Rehabilitación de Edificios Industriales en la Senda Norte. Palos de ciego», publicado en la colección «Los ojos de la memoria» edición INCUNA en Gráficas APEL Gijón 2004.

 
  Información en la red:
   
  Descripción del proyecto: Rogelio Ruiz y Macario Luis González.
   

El proyecto trata  de luchar en tres frentes:

1- Recuperación arqueológica de las ruinas.

2- Mantenimiento de los potenciales sensoriales de las edificaciones y del entorno.

3- Cumplimiento de las necesidades funcionales para los usos expositivo y como centro de observación de la naturaleza.

Las vistas son impresionantes, y la nave en ruinas, sin ventanas y sin techo, con los restos de una vida industrial son tremendamente evocadoras. No queríamos desaprovechar las posibilidades románticas, en el sentido de Sturm und Drang, del lugar, por lo que en principio el techo, como en el Pantheon, dejaba entrar la lluvia y el ruido del mar, pero esto, muy atrayente para utilizar el sitio como sala de meditación, con la visión del mar realzada incluso por el encuadre de las ventanas desde adentro, y los restos en el suelo de este pasado industrial no era aceptable como lugar de exposición controlado.

Con esta intervención somos conscientes de que se pierde parte del encanto, del encanto ruskiniano, por ello y tratando de despertar los efectos sensoriales del edificio introducimos los accesos a esta sala de un modo especial. Ocupando los huecos que ya existen, el del acceso principal y el que da al añadido que eliminamos, introducimos dos cajas, una de ellas, como la cancela de una Iglesia, nos obliga a mover dos puertas pesadas, de acero corten, antes d entrar, para sorprendernos con las grandes vistas enmarcadas. La otra, un tubo de ocho metros haces que nos sintamos oprimidos, claustrofóbicos, y que relajemos al entrar dentro con una altura de más de cuatro metros, y arriba el cielo.

En realidad, estos restos de bases de hormigón, y tornillos que nos hablan de un lenguaje desconocido para nosotros y la visión del mar, van a crear, incluso cuando nada se exponga, un sitio especial para sentarse y mirar al mar, si puede ser como en los cuadros de Caspar David Friedrich, tú solo. Estos restos de hormigón son los generadores del propio despiece del hormigón.

En el centro transformador la intervención es más dura. Los ornitólogos necesitan una visión de 360º para observar en sus desplazamientos las aves migratorias. Eliminamos, con la disculpa de que existe otro igual y cercano, y que la cubierta de este está agrietada, el casquete cilíndrico que la cubría y en su lugar, desmochando parte del muro para mantener la volumetría, situamos una linterna desde donde el estudioso de la naturaleza, pasa tiempo observándola. Es como un faro pero sin luz, un faro de día. 

Los materiales que utilizamos son los que hay allí, el zinc que suponemos que había, el acero corten, que no es más que acero oxidado, y la madera que forma la cubierta de la nave.

  Reportaje fotográfico: Marcos Morilla y Rogelio Ruiz+Macario G. Astorga.
 
  Planos: Rogelio Ruiz+Macario G. Astorga.
 

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